Cinco músicos, dos voces
y un director que toca catorce instrumentos
Detrás de cada serenata hay un grupo de planta que ensaya entre semana, un repertorio de más de doscientas canciones y una forma de trabajar que se nota en los detalles. Esto es lo que somos, contado sin adornos.
Nuestro director es trompetista formado en el Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela —la escuela musical más exigente del continente—, donde ayudó a formar a cientos de músicos antes de llegar a Colombia. Toca más de catorce instrumentos, de la trompeta al guitarrón, la vihuela y el violín; dirigió mariachi en restaurantes de Cali y participó en la primera temporada de México Ama y Canta con la Orquesta Sinfónica de Cajicá. Ese oído formado en orquesta es el que afina cada tanda que sale a la calle: aquí no se toca «más o menos».
Somos cinco músicos de planta —trompeta, violín, guitarrón, vihuela y guitarra— con voz masculina y femenina. La diferencia con los grupos armados sobre la marcha se oye a la primera canción: ensayamos entre semana, los coros van a dos voces de verdad y el repertorio pasa las doscientas canciones sin repetirse. El traje de charro completo y el sonido propio no son adorno: son parte del oficio bien hecho.
Más de diez años de serenatas en Bogotá nos enseñaron que la música es la mitad del trabajo; la otra mitad es la logística que nadie ve: coordinar la portería para no delatar la sorpresa, llegar con margen y parquear donde los trajes no se vean, medir el volumen al espacio, y decir el precio completo desde el primer mensaje. Cientos de esas serenatas están grabadas en nuestro canal de YouTube — mira cómo sonamos antes de decidir, que esa es la mejor carta de presentación.
Momentos reales de nuestras serenatas por toda Bogotá: la elegancia del traje de charro y la emoción de la música en vivo.

































Todos incluyen 5 músicos en traje de charro y transporte dentro de Bogotá.
Siete canciones bien cantadas
La que más nos piden
Con el mariachito de recuerdo
Doce canciones, con todo
Para fiestas que piden más
Un mensaje de WhatsApp basta: la ocasión, la fecha, la hora y el barrio. Te responde un músico del grupo, no un bot.
Te damos el precio cerrado y armas tu lista de canciones. ¿No sabes cuáles? Te sugerimos según la ocasión.
Apartas la fecha con un abono por Nequi, Daviplata o tarjeta, y te confirmamos por escrito hora y punto de encuentro.
Llegamos con tiempo, nos alistamos lejos de la ventana para no dañar la sorpresa y arrancamos a la hora en punto.
Videos reales de nuestras serenatas en Bogotá — sin montajes: la emoción tal cual sucedió.
▶Serenata para una hija
▶Solo de trompeta
▶Partes de nuestro show
▶Son del folklore mexicanoDe Suba a Ciudad Bolívar y de Fontibón a La Calera: el desplazamiento por la ciudad ya va sumado en el precio.
Trompeta, violín, guitarrón, vihuela y guitarra, con voz masculina y femenina que se alternan y hacen coros. En una sala pequeña bajamos el volumen: la letra se tiene que entender.
Una sorpresa de medianoche no perdona retrasos. Por eso llegamos antes de la hora, cuadramos el ingreso con la portería si es conjunto cerrado y esperamos tu señal para el primer acorde.
La cotización ya cuenta el desplazamiento por toda la ciudad. Si tu dirección queda pasando un peaje —Chía, Cajicá, Facatativá—, te decimos el ajuste antes de reservar, no al llegar.
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